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“En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.” (Prov. 17:17).
Como cristianos hemos recibido de Dios un amor por Israel y el pueblo judío. Queremos bendecirles en el nombre del Señor. Creemos que el Señor Jesús es el Mesías de Israel y el Salvador del mundo, sin embargo, nuestra posición al lado de Israel no está condicionada a la aceptación de nuestra creencia. Existimos para consolar y apoyar a los hijos de Israel, y para informar a los cristianos en todo el mundo de los planes de Dios para Israel. CFI enseña la responsabilidad de la Iglesia hacia el pueblo judío, y trae conciencia al pueblo judío de nuestra solidaridad con ellos.
“Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.” (Ro 11:1, 2, 29)

“Se acordó para siempre de su pacto; De la palabra que mandó para mil generaciones, La cual concertó con Abraham y de su juramento a Isaac. La estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno, Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad” (Salmos 105:8-11)
La amistad y apoyo cristiano para el pueblo judío y la nación de Israel son mandamiento claramente bíblico para esta hora en la historia. Los cristianos son llamados a defender a Israel y su derecho de existir. Hoy, más que nunca, el pueblo judío necesita cristianos que no solamente OREN por la paz de Jerusalén sino que abiertamente se pongan a su favor.
Nosotros, como Amigos Cristianos de Israel, queremos estar al lado de Israel en este tiempo cuando sus amigos son pocos, en la arena internacional de naciones. Queremos corregir errores pasados del cristianismo, en este momento crítico de la historia judía. Dios ha prometido que las bendiciones seguirán a la obediencia de Su mandamiento y maldiciones seguirán a la desobediencia (Deuteronomio 6-8). Sus promesas son para siempre. Las personas y los grupos de ellas pueden elevarse por encima de las acciones y respuestas gubernamentales. Pueden mostrar compasión y valentía y tomar una posición no cediendo ante el antisemitismo. Prometemos solemnemente no permanecer callados por amor a Sion. (Isaías 62:1)
De acuerdo a Joel 3:12,14 a todas las naciones se les exigirá tomar la decisión de si se alinearán con los propósitos de Dios con Israel, o no. Creemos que Dios juzgará a las naciones con base en su actitud hacia Israel y el pueblo judío. Las naciones determinarán su propio destino. Todos los gobernantes y naciones que opriman y persigan al pueblo judío serán como nada. Su gloria se apagará, como se marchita el pasto. Dice Dios, “Bendeciré a los que te bendigan y a los que te maldigan maldeciré” (Génesis 12:3). Estamos sonando la trompeta y retando a aquellas naciones que desean la bendición de Dios a que muestren su alianza con Israel.